He estado leyendo el texto “Los desafíos de la Educación Básica en el siglo XXI” de Juan Carlos Tedesco que ha sido publicado en el nro 55 de la Revista Iberoamericana de Educación.
Tedesco centra su análisis en dos de los pilares del aprendizaje que son importantes en este siglo: aprender a aprender y aprender a vivir juntos. Su reflexión sobre las tendencias del nuevo capitalismo global son muy sugerentes y plantean retos importantes para la educación.
Dice Tedesco: “…en el nuevo capitalismo, la posibilidad de vivir juntos no constituye una consecuencia «natural» del orden social sino una aspiración que debe ser socialmente construida. La solidaridad que exige este nuevo capitalismo no es la solidaridad orgánica propia de la sociedad industrial, sino una solidaridad reflexiva, consciente, que debe ser asumida con grados muchos más altos de voluntarismo que en el pasado. En este contexto, algunos conceptos y debates tradicionales deben ser revisados. Así, por ejemplo, reforzar el vínculo entre educación y cohesión ya no puede ser considerado simplemente como una aspiración conservadora y reproductora del orden social dominante. A la inversa, promover estrategias educativas centradas en el desarrollo del individuo no constituye necesariamente un enfoque liberador, alternativo a las tendencias dominantes.” (p. 38)
En tal sentido, la formación ciudadana requieren analizar cómo se está planteando la convivencia social en nuestras sociedades. Hay una nueva sensibilidad desarrollada por la inmediatez que proponen las tecnologías y las redes sociales en Internet. Todo está más accesible pero no necesariamente más cerca. Tener cientos de amigos en Facebook o miles de seguidores en Twitter no lo hace a uno necesariamente más solidario, más conectado con el entorno, más comprometido con la justicia social. Son tareas que la escuela tiene que replantearse hoy…












