Nuestros amigos de PREAL han compartido el reciente artículo de Jeff Puryear en Latin American Advisor, “In Rebuilding Haiti, Improving Education Must Be a Priority”, que se centra en el drama de Haití, no del terremoto, sino el de la reconstrucción. Tal como señalaba un reporte de PREAL (Education in Haiti. The Way Forward) publicado en el 2008, antes incluso del terremoto, Haití tenía los indicadores más bajos del Hemisferio en cuanto a cobertura, niveles más parecidos a los de Africa sub-sahariana que a otros países de América Latina. Otro asunto grave en el que Haití destacaba, incluso antes del terremoto, es que el 80% de la educación básica es provista en escuelas privadas con grados distintos de calidad y eficiencia, lo cual muestra la dificultad del Estado haitiano para proveer de servicios educativos básicos a sus ciudadanos.
Dice Puryear: “El carácter privado de las escuelas haitianas es probable que se mantenga. El gobierno necesitaría cuadruplicar el gasto en educación apenas para matricular a los estudiantes que están en las escuelas privadas. Haciendo eso, tendría todavía el más bajo gasto por estudiante en el Hemisferio. Dada su historia de incompetencia y corrupción, es poco probable que el gobierno [haitiano] sea capaz de invertir más dinero o administrarlo adecuadamente en un futuro cercano. La comunidad internacional necesita reconocer que, en el futuro inmediato, la mayoría de los niños pobres de Haití asistirán a escuelas privadas, y hay que buscar maneras de mejorar estas escuelas. La comunidad internacional debe apoyar cualquier escuela -pública o privada – que atienda a los pobres y esté dispuesta a emprender cambios que mejoren la calidad.” [la traducción es propia]
Por ello, como concluye Puryear, le haremos un gran favor al pueblo haitiano si es que le ayudamos, de una manera u otra, a construir un sistema educativo eficiente y equitativo. Son pocas las tareas que pueden tener grandes efectos en una situación tan difícil y complicada como la haitiana.
La edición del diario El Comercio del pasado viernes 29 de enero traía esta espectacular foto en la portada sobre las inundaciones en Cusco, el cierre de la carretera y el tren a Macchu Picchu. Hemos estado atentos al desarrollo de las noticias, de los helicópteros trasladando a los turistas, y de la lluvia que se ha seguido tragando rieles, caminos, cerros y sembríos. Algunos comentaristas, sin embago, han puesto la atención más bien en la falta de prevención. “No culpemos a la lluvia” es el artículo de Martha Meier, en el que dice además que “es impostergable crear una cultura de prevención e invertir en planes de contingencia”. La verdadera tragedia que debemos lamentar, señala Pedro Ortiz, es carecer de una cultura de vigilancia” y ese afán de las autoridades por hacer obras de infraestructura para poner su nombre, sin tener en cuenta muchas veces con los riesgos implicados.
Es el enfoque de riesgos el que nos enseña que no existen los “desastres naturales”. La naturaleza prevalece. Y lo que llamamos “desarrollo” lo único que hace a veces es aumentar el riesgo de desastre cuando se deforesta las laderas o se construye en el lecho seco del río, o cuando no se tiene en cuenta las características o morfología del terreno para construir una vivienda, un muro, un camino. Aguas Calientes es y ha sido todo un ejemplo de improvisación y falta de cuidado y hoy se pagan las consecuencias. Como dice Julio Kuroiwa, “en el Valle Sagrado el río está reclamando su cauce. Las viviendas que llegan hasta las riberas están ahogando al río. Este escenario también ha ocurrido con los hoteles en Aguas Calientes, por lo que han perdido las construcciones.”
¿Cómo se aborda esto desde la educación? En un país diverso como el nuestro, con una geografía caprichosa y expuesto a fenómenos naturales (desde terremotos hasta huaycos, inundaciones, friajes y sequías), la prevención debería ser parte central del currículo. Son insuficientes los simulacros (que además nunca son tomados en serio) ni las campañas esporádicas de Defensa Civil. Tendríamos que estar preparados y las escuelas deberían ser parte integral de esta estrategia. ¿Cómo hacerlo, sin embargo, si las propias escuelas son espacios inseguros, y no se tiene definidas las estrategias y las acciones más elementales. Por algo hay que comenzar, sin embargo. Y las escuelas son espacios necesarios. No hay que dejar que más muertos y damnificados pasen nuevamente hasta la próxima catásstrofe para empezar de nuevo a lamentarnos.
La última contribución del maestro Luis Jaime Cisneros en su columna Aula Precaria en el diario La República se titula “Los peruanos y la actitud crítica”.
Comentando los avisos recientes de muchas universidades y centros de estudios superiores, Luis Jaime advierte sobre las promesas e ilusiones que ofrecen muchos de estas instituciones. No es posible avanzar en estos estudios, sin embargo, si no se ha desarrollado una actitud atenta y crítica, ante las diversas ideas, corrientes de pensamientos o afirmaciones que se encuentran por doquier. Dice Luis Jaime:
“Claro que hay quienes se confunden ante la presencia de gente arrogante que pretende establecer juicios inconmovibles, carentes de todo examen reflexivo. Eso nada tiene que ver con la ‘actitud crítica’, que supone una predisposición del ánimo para no privarse de someter a análisis todo cuanto se ofrezca en la lectura o en la realidad. La escuela debe defender esta tarea porque ha quedado esclarecido que la “crítica es una actividad cultural y pedagógica”, como lo explica hoy el rumano Adrián Marino, en cuya obra descubrimos que “todas las operaciones reconocidas como críticas no son sino diferenciaciones y especializaciones siempre más complejas del enseñar y aprender a través de la lectura”. Si la escuela debe formar ciudadanos para este mundo globalizado, y entrenarlos para que puedan moverse en un medio cultural interdisciplinario, donde ya no es tan fácil reconocer todos los recovecos del conocimiento, la actitud crítica mantiene alerta la inteligencia, arma indispensable para la búsqueda del conocimiento.”
Tener la inteligencia abierta y alerta: nada tan importante hoy en medio de esta saturación de información, este bombardeo de imágenes, textos, música, contenidos que es propio de la era de Internet, de las redes sociales. El problema no es, muchas veces, la falta de datos, sino todo lo contrario, el exceso. Me contaban sobre un estudiante de primer año de universidad, acostumbrado en el colegio alternativo en que estudió a buscar siempre diversas fuentes para hacer sus trabajos. Discutía con sus compañeros de grupo, que provenían de otros colegios privados, que le decían: “Mira,en este libro hemos encontrado todo lo que nos piden. ¿Por qué insistes en buscar otros?” Nada tan peligroso como el conformismo intelectual, como la repetición en paporreta de los argumentos del gurú de moda. Se requiere cierta distancia, cierta pausa (no propia en estos tiempos de agitación e inmediatez, de “modernidad líquida” como la llama Zygmunt Bauman) para poder sopesar los argumentos, las ideas, y formarse una opinión propia. Y ese es la tarea principal de los centros de estudio superior, pero que es algo que tiene que partir desde la escuela, desde los primeros años de la primaria.
” …me apersoné a la dirección donde la directora me esperaba con cara de pocos amigos, me invitó a sentarme al igual que al subdirector. La directora aparentando calma se sentó y preguntó: “¿Por qué empezaron si aún yo no estaba?” La respuesta fue rápida, contundente, precisa y segura: “¡La hora es la hora!” La directora se levantó indignada por lo que había escuchado, miró severamente al subdirector. Él, nuestro asesor, se mantuvo sereno, y respondió: “¿No le parece una irresponsabilidad de su parte llegar tarde?” La directora se quedó callada pero rechinando con los dientes no sé que cosas. Me puse de pie y dije: “Yo di la orden para empezar porque la hora es la hora y es una falta de respeto hacia los que si llegaron puntuales”. Salí de la dirección y me fui a seguir mi función.”
El profesor Danilo de la Cruz comparte con nosotros otra de sus historias de la época escolar en un colegio secundario público de Lima. En esta ocasión revela cómo la puntualidad es una cualidad que debe ser exigida tanto a los estudiantes como a los maestros y autoridades de la escuela. Es común, hoy como ayer, que se exija puntualidad a los alumnos, incluso con castigos (esperar para entrar al aula, llamada de atención u otros), cuando no se aplica con la misma exigencia a los maestros y directivos. Esta historia es un buen modelo de cómo enfrentar la intransigencia y pedir que las normas apliquen a todos por igual.
La Revista Internacional de Investigación en Educación “MAGIS” de la Universidad Javeriana de Bogotá (Colombia) ha hecho público la versión electrónica de su tercera edición (julio-diciembre 2009). Entre varios artículos interesantes (ver el índice aquí), destaca para mí el artículo de María Isabel Ruiz y María del Pilar Tello sobre las prácticas de enseñanza de la lectura y escritura en una escuela colombiana en los años 40s. Lo que es relevante del trabajo de Ruiz y Tello no es sólo la exploración del tema de la enseñanza de la lectura y escritura, una de las competencias básicas de la escolaridad y que sigue siendo objeto de las políticas educativas en países como los nuestros. Es también importante las aproximación metodológica ya que este trabajo sigue el enfoque de la Teoría Fundamentada, que consiste en construir catagorías a partir del análisis de la realidad y los discursos para enriquecer un campo de investigación. El trabajo analiza la enseñanza de la lectura y escritura a partir de cuatro fuentes: un cuaderno de caligrafía de primer grado del año 1940; el testimonio de su autor, un sociólogo jubilado de 76 años; la cartilla Alegría de leer, texto escolar usado en Colombia durante varias décadas y que fue utilizado por el alumno, autor del cuaderno, en el primer grado; y el marco legal que orientó la educación primaria de aquellos años. En cada una de las fuentes se indagó “qué se plantea sobre el maestro, el alumno, los textos, las prácticas de enseñanza, las prácticas de enseñanza de la lectura y las prácticas de enseñanza de la escritura.”
Este es el resumen que trae el abstract del artículo:
“Se presenta una aproximación a las prácticas de enseñanza de la lengua en una escuela colombiana, en 1940. Las fuentes utilizadas: la legislación sobre educación del periodo comprendido entre 1900 y 1940, la cartilla Alegría de leer, el testimonio sobre lo vivido por un alumno de la época, así como su cuaderno de caligrafía de primer año elemental. El estudio hace énfasis en las relaciones de los componentes del sistema didáctico. El referente metodológico en este estudio de caso fue la Teoría Fundamentada y el procesamiento de los datos implicó el uso de análisis de contenido y análisis de discurso. La investigación aporta a la reconstrucción de la memoria histórica de la didáctica de la lengua, en Colombia.”
Mario Nuñez, en su blog Cualitativos 2.0, llama nuestra atención sobre esta extraordinaria e inspiradora conferencia de la nigeriana Chimamanda Adichie en TED. Chimamanda nos hace ver, una vez más, los riesgos de las visiones unilaterales, de la cultura como propiedad de unos pocos y el riesgo de olvidar que más que una cultura, en la mayoría de los países, coexisten muchas personas, muchos grupos, cada uno con una historia que contar. Olvidar esto es caer en visiones sesgadas, en estereotipos que emprobrecen nuestra visión de los demás, al etiquetarlos bajoa categorías como “pobres”, “indígenas”, “africanos”, o cualquiera de ellos. Obviamente, los medios de comunicación tienen que ver mucho con estas visiones reduccionistas. Pero también la educación; una educación que debe ser intercultural por defecto (no intercultural para aquellos que hablan una lengua distinta al castellano). Debemos apostar y producir una educación que nos abra a lo diferente, que nos invite a estar atento a estas diversas historias y nos enseñe a escucharlas, a apreciarlas y a escribirlas.
Aquí algunos de los pasajes más relevantes de la conferencia:
“Siempre he pensado que es imposible compenetrarse con un lugar o una persona sin entender todas las historias de ese lugar o esa persona… ( ) La historia única crea estereotipos y el problema con los estereotipos no es que sean falsos sino que son incompletos. Hacen de una sola historia la única historia… ( ) Las historias importan. Muchas historias importan. Las historias se han usado para despojar y calumniar, pero las historias también pueden dar poder y humanizar. Las historias pueden quebrar la dignidad de un pueblo, pero también pueden reparar esa dignidad rota. Me gustaría terminar con este pensamiento: cuando rechazamos la historia única, cuando nos damos cuenta de que nunca hay una sola historia sobre ningún lugar, recuperamos una suerte de paraíso.”
El Congreso Internacional en la Red sobre Interculturalidad y Educación es producto de una iniciativa internacional en la que colaboran destacadas instituciones del ámbito de la educación y la gestión social, que pretende reunir en torno a un mismo foro de encuentro una serie de estudios, trabajos y mesas de debate acerca del fenómeno de la interculturalidad y sus repercusiones en los sectores social y educativo.
Su desarrollo se realizará de formacompletamente virtual (online), del 1 al 21 de marzo de 2010.
Luego de unos días de vacaciones, retomo este nuevo año con nuevos bríos y entusiasmo. Espero que, para todos, este sea un buen año. Será lo que queramos y lo que decidamos hacer con él. Un año electoral (elecciones regionales y municipales en el Perú), pero, por lo mismo un año de oportunidades. Me remito a las palabras de Andrés Cardó, presidente del CNE, en el último Encuentro de Regiones en diciembre, que planteó una agenda de 5 puntos para la agenda educativa del mediano plazo: la gestión descentralizada, el financiamiento de los cambios, la reducción de las brechas educativas, la reforma de la profesión docente, y la mejora de la calidad de la educación superior. Concluye Cardó: “Somos concientes de que las cinco políticas reformadoras que hemos reseñado y propuesto hasta aquí, no agotan todo lo que hay que hacer por la educación, pero son pasos necesarios, en verdad impostergables, para despejar el camino del Proyecto Educativo Nacional y los Proyectos Educativos Regionales.” Un llamado para cualquier peruano que esté convencido, como muchos de nosotros, que no hay reforma posible si no cambia la educación, que no hay desarrollo sostenible mientras subsistan las brechas educacionales, que no hay Perú viable si no se pone a los niños y niñas al centro de las políticas. Feliz año, y que no hagamos realmente venturoso con el esfuerzo, creatividad y persistencia de todos….
He descubierto recientemente el blog de una educadora y consultora nortemericana llamada Angela Maiers, Putting Learners and Learning First (Poniendo primero a los que aprenden y a los aprendizajes). En uno de sus últimos post (Capturing Classroom Habitudes and Sharing Them) presenta una serie de videos sobre niños aprendiendo y los hábitos que se requieren para que ello sea posible: pasión, curiosidad, sentido de uno mismo, imaginación, perseverancia, coraje, colaboración.
El verdadero aprendizaje es aquél que desplega estos procesos en los estudiantes, y les permite sacar lo mejor de sí. El que más llamó mi atención, conectado con el nombre es este blog, es la historia de William Kamkwamba, y la manera como a partir de unas lecturas decide construir un molino de viento en su comunidad para poder contar con electricidad. Sólo la curiosidad y el deseo de ir más allá de lo esperado hizo que este niño de 14 años hiciera del aprendizaje una experiencia con sentido, y no sólo una repetición de fórmulas o un ejercicio escolar. Gracias, Angela, por compartir esto.
Es importante que los empresarios se ocupen de la educación. Ésta ha sido una de las conclusiones de la reciente Conferencia Anual de Ejecutivos (CADE) en Arequipa, en la que empresarios como Dionisio Romero como el ministro de Economía, Luis Carranza, coincidieron en que el país puede seguir creciendo unos años más al ritmo que lo ha hecho ahora, pero si queremos dar un salto cualitativo, y llevar al Perú a las grandes ligas, tenemos que invertir hoy en educación. Esto mismo ha reafirmado Rolando Arellano en su columna de El Comercio, que señala que no leer es quedarse atrás: “No leer, para el Perú de hoy, significa aceptar que el crecimiento de los últimos años es solamente un accidente en nuestra historia, y que así será imposible un desarrollo de largo plazo.”
Creemos que la participación de los empresarios y la empresa privada es importante, imprescidible. Necesitamos que los empresarios se comprometan en esfuerzos integrales y estratégicos, no sólo en acciones filantrópicas, sobre todo si se quiere que los esfuerzos (y los recursos empleados) sean eficientes y sostenibles. En los EE.UU., Diane Ravitch advierte sobre las visiones o soluciones simplistas planteadas por algunos representantes del sector privado (ver la entrada de su blog, “¿Por qué los líderes empresariales no deben estar en el asiento del conductor”). Del mismo modo, Mike Smith, en el blog de Change.org señala, comentando una afirmación del Secretario de Educación de los EE.UU. en que sugiere que los directores de escuela deben ser más como CEOs (gerentes). Smith concluye: “Los niños no son productos, y pedir que los directores se conviertan en gerentes es atemorizante”.
Se trata, en conclusión, de cumplir c0n lo que señala el Proyecto Educativo Nacional (PEN) en su 6to objetivo estratégico: promover uan sociedad educadora en la que los empresarios, al igual que otros actores de la sociedad civil, contribuyen a la mejora de la calidad y equidad de la educación.