La tira cómica de Dilbert muestra siempre los enredos y estereotipos de la vida en las organizaciones. Más allá de lo irreverente o dramático con que a veces tratan los temas, en muchas ocasiones le aciertan con una lucidez que sólo los cómics pueden proveer…
El diálogo de la tira de ayer va más o menos así:
El jefe: Dilbert, quiero que hagas la auditoría del software que tenemos en nuestro sistema.
Dilbert: ¿Por qué?
El jefe: Así sabremos lo que tenemos.
Dilbert: ¿Quién usará esa información?
El jefe: Es que sólo tenerla es muy importante.
Dilbert: Estará desactualizada cuando termine de hacerlo.
El jefe: Haz lo mejor que puedas.
Dilbert: La mejor manera de recopilar información inexacta que nadie necesita es inventarla.
El jefe: (más tarde, a su asesor) Espero que hacie venga alguna vez aquí a aprender nuestras mejores prácticas.
Un ejemplo más de cómo el monitoreo y evaluación pueden convertirse en puro voluntarismo burocrático, sin ton ni son… No bastan buenos sistemas de información, por más tecnológicos o sofisticados que parezcan. Lo importante es que estén amarrados a la toma de decisiones.

