Intriga Personal

“Me apasiona la enseñanza; disfruto, quizá de un modo narcisista, induciendo en los demás el interés por problemas que me intrigan personalmente” Jerome Bruner

Nos quedamos sin tele… ¿y ahora?

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(c) Quino

(c) Quino

 Tanto la TV como la computadora, el Internet, el chat pueden estar destruyendo la comunicación familiar, tal como lo pinta el genial Quino en esta tira, con la conversación entre Susanita y Mafalda. Sin embargo, tanto la tele, el Internet y la tecnología puede ser una oportunidad para fortalecer al comunicación y las relaciones familiares. Como cualquier otra alternativa requiere tiempo y dedicación. Sentarse con los hijos a ver “sus” programas no es siempre entretenido. Mi hijo es fanático del Hombre Araña y en alguna ocasión he visto por centésima vez la misma escena que le gusta mirar y mirar, sin cansarse. Igual con mis hijas que han ido transitando de los programas de Barbie a los de High School Musical, Hannah Montana y los Jonas Brothers. Sin embargo, no puedo negar que nuestras conversaciones serían diferentes si no me hubiera dado el tiempo para acompañarlos en esta “socialización” televisiva, que por otra parte, es lo que los conecta con sus pares… También espero que algún día crezcan y podamos ver “mis” programas y películas, y podamos seguir estando conectados en otros temas.

Lo mismo diría de las tecnologías y del Internet. Yo mismo estoy metido en esto y me apasionan. Por tanto ¿cómo prohibir o cerrar la posibilidad de que mis hijos exploren, naveguen, desarrollen sus capacidades tecnológicas? Lleva tiempo, sin embargo, sentarse con ellos, acompañarlos para que no se queden “pegados” a los mismos juegos, incentivarlos a que exploren y busquen por sí mismos, advertirles de los peligros y sobre todo del valor diverso que se encuentra en medio de tal avalancha de asuntos y contenidos en Internet, lo cual deriva en ocasiones en banalidad o impertinencia.

Por tanto, creo que no es tanto el dilema entre tele-no tele, chat-no chat, o solamente el asunto de limitar el tiempo en que los hijos pueden o deben entrar al Internet. Es más como aprovechamos esto para compartir lenguajes e intereses, crear nuevas complicidades, asombrarnos una vez más en cómo aprenden los niños y jóvenes y no estar a la defensiva sino mirar esto de manera proactiva. Fácil decirlo, todo un reto llevarlo a la práctica.

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Autor: Fernando

Educador y especialista en gestión educativa. Fui Viceministro de Educación entre el 2011 y 2014. Y Viceministro de Poblaciones Vulnerables hasta julio 2016, en el Ministerio de la Mujer.

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