Intriga Personal

“Me apasiona la enseñanza; disfruto, quizá de un modo narcisista, induciendo en los demás el interés por problemas que me intrigan personalmente” Jerome Bruner

Educación y los economistas

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Hace poco me encontré con un artículo muy interesante de David McKay en el Harvard Education Letter titulado “The Invisible Hand in Education Policy” [La mano invisible en las políticas educativas]

El artículo analiza la influencia de los economistas y los principios y enfoques economicos en las políticas sobre educación en los EE.UU. en las últimas décadas. Comenzando en los 60s con Milton Friedman y sus colegas de la Universidad de Chicago, pasando por estudios y evaluaciones en los 80s hasta el programa No Child Left Behind lanzado en el 2001, la influencia de los principios económicos ha ido creciendo cada vez más. En algunos casos, su impacto ha sido decisivo para impulsar políticas específicas. Tal parece ser el caso de los análisis hechos por James Heckman, premio Nobel de Economía, sobre los beneficios financieros de la inversión para expandir la educación pre-escolar. De igual manera, el surgimiento de los estándares y la rendición de cuentas a mediados de los 80s, usando pruebas estandarizadas para medir el rendimiento de los alumnos permitió a los economistas “meter su cuchara” en educación. Alfie Kohn , sugiere McKay, han contribuido enormemente a lo que él llama “la manía por la cuantificación”.

Las más recientes discusiones en los EE.UU. sobre compensación a los maestros y pago por mérito tienen también una raíz económica. Sin embargo, la realidad ha mostrado ser más compleja que la que proponen los modelos económicos y por ello se requiere un sentido crítico para analizar los modelos así como el comportamiento de los actores (no todo puede verse en clave de incentivos).

Mucho de esto puede ser también aplicado en nuestro país.  El rol preponderante que tiene el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), liderado sobre todo por economistas,  ha ido aumentando con los años. Decisiones sobre proyectos de inversión (como lo fue en un momento el PEAR) o los programas actuales (como el Programa Estratégico de Logros de Aprendizaje – PELA) hacen ver la necesidad de un diálogo abierto y transparente entre educadores y economistas, con el fin de que se pueda apuntar a logros que sean no sólo eficientes sino socialmente relevantes. Es algo que ha comenzado y debe continuar, de manera transparente y creativa.

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Autor: Fernando

Educador y especialista en gestión educativa. Fui Viceministro de Educación entre el 2011 y 2014. Y Viceministro de Poblaciones Vulnerables hasta julio 2016, en el Ministerio de la Mujer.

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