Intriga Personal

“Me apasiona la enseñanza; disfruto, quizá de un modo narcisista, induciendo en los demás el interés por problemas que me intrigan personalmente” Jerome Bruner

El otro Mundial

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El fútbol es una buena metáfora para la educación. En medio de la fiebre futbolera deberíamos aprovechar para recordar algunas cosas que son clave para impulsar las políticas educativas:
1. El Perú no puede conformarse con una educación de segunda o tercera división. Como país de ingresos medios, tenemos que avanzar hacia la educación que nos merecemos como país. No basta tener unos pocos chicos que pueden competir en la escena internacional si es que la mayoría de los estudiantes no logran los aprendizajes esperados. Una buena educación, que combine calidad e inclusión, es la clave del éxito, una política mayor como decía Ricardo Morales. Ya lo están planteando otros países de la región y aquí es donde debemos ciertamente hacer el propósito de no quedarnos atrás.
2. Hay que tener objetivos claros y trabajar con sentido de propósito. En el futbol, la meta es ganar. Jugar bonito pero meter goles. Todos deben trabajar para esto, desde el entrenador, el hincha. En educación, ¿sabemos qué queremos? Está claro en el Proyecto Educativo Nacional (PEN). Que TODOS los estudiantes aprendan y que desarrollen las competencias que les permita seguir aprendiendo a lo largo de la vida para ser mejores ciudadanos y aportar al desarrollo del país y de sus propias comunidades. Todo debe estar orientado a esto. La meta no son porcentajes en pruebas o un puesto mejor en la prueba PISA. Es verdad que estas evaluaciones ayudan a ver cómo avanzamos, pero no remplazan una auténtica opción de poner los aprendizajes al centro de todo lo que se hace.
3. El éxito comienza en las ligas menores. Muchos países mundialistas son exitosos porque comienzan el trabajo con los jugadores desde muy jóvenes. En educación es igual. No hay manera de compensar lo que no se hace con la educación inicial. No es sólo porque los primeros años de la vida de cualquier persona son insustituibles, sino porque es un derecho que asiste a todos. Más y mejor educación inicial es clave para el éxito futuro.
4. Entrenar, con persistencia y convicción. Como todo deporte, no hay éxito en el fútbol si no hay entrenamiento y dedicación. Alguna prensa vende la imagen de los futbolistas como extraordinariamente interesante y glamorosa. Pero no hay duda que no es posible mantenerse en las ligas mayores si dedicación ni esfuerzo. En educación, la exigencia es semejante. Además porque los goles educativos no se ven de manera inmediata. Tanto el maestro como el funcionario de educación requieren perfeccionar su trabajo: para trabajar mejor con los alumnos como para mover los procesos que permiten a las escuelas avanzar en sus logros.
5. No bastan las estrellas. Muchos admiramos a los Ronaldos, a los Messis. Pero lo que importa, al final del día, es un grupo humano que funcione como un solo equipo, con eficacia pero también con pasión. En educación eso es lo que hemos hecho en los últimos tres años. Construir un Ministerio que funcione como un equipo no es sencillo. El protagonismo ha estado repartido y muchos jugamos compartiendo la pelota, sumando en los goles y asumiendo colectivamente los tantos en contra, los fouls… Hemos jugado en pared con los equipos regionales, porque en este caso la cancha es grande, muy grande, y un equipo solo no puede hacerlo todo. Es un reto por seguir y ahora es claro que el partido no termina en 90 minutos y hay que seguir jugando todo el campeonato y más allá. La educación requiere equipos que no se desanimen por los fracasos de un partido sino que jueguen toda la temporada.
6. Todos los puestos son importantes. Los defensas, los volantes, los delanteros, el arquero; pero también todo el soporte técnico y los hinchas. Igual en educación. Quienes están en primera línea son claramente los maestros. Ellos son los que meten los goles y tienen que hacerlo en cada escuela, en cada aula. Pero no pueden hacerlo sin el apoyo de los equipos de gestión tanto en el Ministerio como en las instancias intermedias. Si la pelota no va de un lado a otro, el riesgo de perder es mayor. Un buen entrenador reconoce eso, y permite que cada jugador desarrolle sus mejores potencialidades. El que mete el gol solo lo puede hacer por el trabajo invisible de muchos de sus compañeros, incluso antes de que comience el partido, en horas largas de entrenamiento y preparación.
7. La plata no es todo, pero es necesaria. Tener recursos puede ayudar para contratar a un entrenador experimentado (aunque alguno bueno no quiera arriesgar su prestigio por más dinero que le ofrezcan). El dinero puede ayudar en la preparación, en los partidos de práctica, en la preparación física y emocional. Pero solo una inversión constante puede hacer que el fútbol se juegue en todas partes, desde chicos, y se identifiquen y acompañen a los jugadores desde las divisiones menores, con infraestructura adecuada. En educación es igual: no podemos esperar milagros con sólo 3% del PBI para educación. Todavía faltan por construir muchas escuelas, mejorar el salario docente e invertir en programas que incidan en la mejora de aprendizajes. No basta que invierta el nivel nacional, también deben hacer de esto su prioridad los gobiernos regionales y locales, y no sacrificar presupuesto educativo por obras que tienen otra finalidad.
8. QUEREMOS IR AL MUNDIAL. Esa es la aspiración del hincha peruano, del ciudadano de a pie. No hay fórmulas mágicas, nada que pueda apurar o resolver en poco tiempo lo que no hemos hecho en años, ni mago ni fantásticos que logren la hazaña. En educación es igual; nos podemos y debemos alegrar por las victorias, por algunos partidos en que la hacemos. Pero, en definitiva, se necesita un esfuerzo sostenido, de muchos gobiernos, para estar en el Mundial de la educación. Más allá de la foto, o de los rankings que son y serán siempre relativos, este mundial se gana si hay cada vez más niños que aprenden, que logra su derecho a la educación en condiciones favorables, con el apoyo de sus familias y de maestros que son socialmente reconocidos, mejor pagados y con oportunidades para desarrollarse personal y profesionalmente. Hacia allá vamos y estos 3 últimos años me han demostrado que hay muchos hinchas dispuestos a rajarse por este sueño.

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Autor: Fernando

Educador y especialista en gestión educativa. Fui Viceministro de Educación entre el 2011 y 2014. Y Viceministro de Poblaciones Vulnerables hasta julio 2016, en el Ministerio de la Mujer.

2 pensamientos en “El otro Mundial

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