Intriga Personal

“Me apasiona la enseñanza; disfruto, quizá de un modo narcisista, induciendo en los demás el interés por problemas que me intrigan personalmente” Jerome Bruner

¿Es posible el fair play en la política peruana?

Deja un comentario

La política peruana está desprestigiada. No hay político peruano cuyo porcentaje de aprobación sea mayor que su desaprobación. Según un estudio del año pasado más del 41% de los peruanos no se identifica con ninguna tendencia ideológica, y mucho menos milita en partidos políticos. Está instalada muy fuertemente la idea de que los políticos son, por defecto, inmorales, corruptos y mentirosos. Como dice Mario Vargas Llosa en una reciente entrevista, los jóvenes tienen hoy una actitud cínica ante la política y piensan que dedicarse a ella “es una pérdida de tiempo”.
Sin embargo, sin gente profesional y honesta que acepte involucrarse en el Estado es imposible avanzar en los objetivos de justicia e inclusión social, para que todos nuestros conciudadanos ejerzan sus derechos y reciban los servicios que se merecen. En base a mi experiencia de casi tres años como viceministro, quiero destacar algunas ideas que me llevan a creer que sí es posible el fair play en la política peruana. Igual que en el futbol, las malas prácticas pueden ayudar a salvar el momento, pero no permiten construir una selección mundialista:
1. Es necesario reivindicar el sentido del servicio público. Todos los que trabajan en el Estado son, desde el Presidente hasta el último funcionario, servidores públicos. En todo este tiempo he encontrado mucha gente que, sin muchos aspavientos, trabaja de manera honrada y comprometida, con horarios extendidos que los obligan muchas veces a sacrificar tiempo de sus familias y tiempo personal. Por cada caso de corrupción que involucra a algún funcionario público hay otras 10 o 100 personas que trabajan arduamente cada día.
2. Es urgente darle un significado nuevo a la noción de autoridad en el Estado. En todo este tiempo he conocido varias personas con una visión distinta, convencidos de la importancia de liderar con el ejemplo, conscientes de que es mejor persuadir que mover a otros por imposición o temor. Directores, coordinadores de equipo, acompañantes pedagógicos: hay mucha más gente con esta visión de liderazgo que la que uno cree y éste es el verdadero sostén de las reformas y de muchas iniciativas que se han desarrollado en estos años. Necesitamos más autoridades que sean líderes y no sólo jefes.
3. En la función pública es necesario tomar decisiones. Pero la rigidez de muchas normas incentivan lo contrario: por ello hay varios funcionarios que prefieren no actuar para no equivocarse y por tanto no ser sancionados. Pero no son la mayoría. Existe la ilusión de que la “Alta Dirección” es la que toma las decisiones, pero lo cierto es que, para que los materiales sean distribuidos, la capacitación de los maestros se realice, o el mantenimiento de las escuelas se haga, se requiere una cadena de decisiones articuladas, lo que permite que la gestión sea efectiva. Todos decidimos, y es deseable, bajo un liderazgo claro de las más altas autoridades, que caminemos todos en la misma dirección.
4. Ante las múltiples demandas, es urgente priorizar. Cuando uno está en la gestión pública se ve confrontado con muchas necesidades y demandas. Uno se mueve al ritmo de tres tiempos: los temas del día a día, los temas de fondo (que generalmente son de mediano y largo plazo) y las urgencias (mediáticas, en gran parte). Muchos se pierden en el día a día y se estresan con las emergencias. Pero he encontrado también muchos colegas que no renuncian a las reformas de fondo, aquellas que son las que van consiguiendo crear un Estado más eficiente, servicios oportunos al ciudadano, una lógica descentralizada, participativa y transparente.
5. No hay fair play si transamos con la corrupción. Creo que tenemos que insistir en una política de cero corrupción, ni la grande ni la pequeña. Desde la perspectiva de servidores públicos debemos reconocer que todos protegemos los bienes e intereses del Estado porque son, al fin y al cabo, los bienes e intereses de nuestros conciudadanos.
6. Finalmente, no siempre es posible decir la verdad, pero esto no implica mentir. Cuando uno está en política sabe que no siempre es conveniente o posible decir todo lo que se sabe o piensa. Pero se pueden decir las cosas de cierta manera, destacando algunos puntos sobre otros. No es verdad que todos los políticos sean mentirosos. Hay mucha gente que hace su trabajo sin presumir, de manera trasparente.
Sí es posible jugar bien en la política, sin meter mano, sin lesionar al rival y con la mirada puesta en lo que realmente importa, que es un mejor país. Me siento contento de formar parte de un grupo que ha jugado así en los tres años recientes y sé que hay muchos más que lo hacen y harán desde distintos lugares y responsabilidades en el Estado.

Anuncios

Autor: Fernando

Educador y especialista en gestión educativa. Fui Viceministro de Educación entre el 2011 y 2014. Y Viceministro de Poblaciones Vulnerables hasta julio 2016, en el Ministerio de la Mujer.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s