Intriga Personal

“Me apasiona la enseñanza; disfruto, quizá de un modo narcisista, induciendo en los demás el interés por problemas que me intrigan personalmente” Jerome Bruner


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Infraestructura educativa: avances y retos para el futuro

En el 2012, la Asociación para el Fomento de la Infraestructura Nacional (AFIN) hizo un estudio y estimó que la brecha de infraestructura de servicios públicos hasta el 2021 era de 88 mil millones de dólares, 33% del PBI. En ese cálculo, sólo 388 millones correspondían a Educación. Las cifras se quedaron cortas. El Censo de Infraestructura que el Ministerio de Educación hizo a fines del año pasado han revelado algo que ya estimábamos: que la brecha en infraestructura educativa es 21.5 mil millones de dólares, más de 55 veces lo estimado por AFIN.

De los 42,300 locales censados, dos tercios requieren ser reconstruidos. La mayoría de los locales escolares en la zona rural fueron construidos por las propias familias, sin tener en cuenta todos los elementos técnicos. Por ello existen muchas escuelas dispersas. Según datos oficiales, tenemos casi el triple de locales escolares que Colombia (60,000 vs 21,000) a pesar de que la población escolar de este país vecino es mayor.

Esta tremenda dispersión y la magnitud de las necesidades hacen más difícil la tarea. Por esta razón, el Ministerio de Educación ha decidido repotenciar su estrategia para acelerar el mejoramiento de la infraestructura. En primer lugar se ha creado el Programa Nacional de Infraestructura Educativa (PRONIED), con el fin de formular un Plan de Infraestructura multianual que permita ampliar las inversiones y mejorar la intervención. Al mismo tiempo, se ha anunciado el desarrollo de un ambicioso programa de Alianzas Público-Privadas (APPs) y de Obras por Impuestos (OXI) que permitan contar con el apoyo de proveedores privados no sólo para la construcción sino para el mantenimiento de la infraestructura. El MINEDU ha lanzado ya un grupo de paquetes de inversión para 21 colegios en Lima Metropolitana por 2,420 millones de soles.

Como ha señalado el Ministro Saavedra, de mantenerse el ritmo actual de inversiones en infraestructura educativa, se requeriría casi 20 años sólo para cerrar la brecha de infraestructura educativa, sin pensar en lo que se tiene que hacer para llevar las escuelas peruanas a otro nivel. Las iniciativas planteadas buscan acelerar el proceso, pero hay que advertir sobre sus limitaciones. Ricardo Cuenca ha señalado, mirando estudios en el Perú y fuera, que mucho del éxito del aporte privado tiene que ver con factores de las propias escuelas, así como del enfoque de la las alianzas establecidas.

La rapidez con que se puede incrementar la inversión en educación es también algo para considerar. En otros sectores, como Transporte o Energía, se puede hacer una licitación pública o una concesión por 200 millones de una vez; en educación, los colegios grandes, de más de 1,000 alumnos, requerirían al menos unos 20 millones, y se necesitan diez de ellos para equiparar una sola licitación grande de otro sector. Empaquetar obras puede ser una solución, pero no reduce el problema de tener que preparar perfiles de inversión y expedientes técnicos para cada una de ellas, lo cual aumenta la complejidad. Por ello, el MINEDU, además del PRONIED y las APPs, debe seguir haciendo transferencias a Gobiernos Regionales y Locales. Entre agosto del 2011 y junio del 2014 se hicieron transferencias por más de 2,300 millones de soles para 1,650 instituciones educativas en 23 regiones.

Lo bueno es que el Perú va a contar con una política sostenida de infraestructura educativa que atienda, en primer lugar, aquellas escuelas urbanas y rurales que están en peores condiciones, tal como lo ha identificado el Censo de Infraestructura. Debe ser parte del Acuerdo Nacional y un compromiso de todos los partidos políticos.

Diversos estudios (ver aquí y acá) han mostrado que el estado de la infraestructura tiene influencia en los logros de aprendizaje. El Proyecto Educativo Nacional (PEN) señaló la infraestructura como una de las condiciones esenciales para el aprendizaje. Un país de ingresos medios como el Perú debe reconocer esto como derecho y trabajar de manera consistente en los siguientes años, más allá de cualquier cambio de gobierno. Seguirán habiendo prioridades educativas de mayor trascendencia como el currículo o la formación/capacitación de los docentes, pero para las familias, los estudiantes, la infraestructura es, sin lugar a dudas, el rostro inmediato de la política educativa. Y queremos todos que esta cara sea amable y acogedora.