Intriga Personal

“Me apasiona la enseñanza; disfruto, quizá de un modo narcisista, induciendo en los demás el interés por problemas que me intrigan personalmente” Jerome Bruner


Deja un comentario

¿Mucha información? Cómo entender y usar la información en la escuela

(Publicado originalmente en la Revista Electrónica Educacción)

AprenDes

Un reciente artículo de C.M. Rubin y Pasi Sahlberg (el conocido educador finlandés) en un blog para profesores de Australia nos ayuda a aproximarnos a un tema clave: el manejo de la información y su relación con los sistemas educativos y la mejora de los aprendizajes. ¿Sabemos cuánta información procesan los sistemas educativos? ¿Son útiles para mejorar los aprendizajes? ¿Qué rol tienen los maestros en todo esto? Son algunas de las preguntas que debemos plantearnos frente a esto.

Rubin y Sahlberg distinguen entre big data y small data, y esta distinción nos sirve para esta reflexión. La big data, o “gestión y análisis de enormes volúmenes de datos”, está asociada a esa gran cantidad de información que se colecta en los sistemas educativos, en base a pruebas estandarizadas (la prueba ECE, en nuestro caso), censos escolares u otros de mayor o menor escala. En los países industrializados, los sistemas educativos producen gran cantidad de información. El desarrollo de las tecnologías y la digitalización han ido generando una masa de información cada vez mayor. Las posibilidades son infinitas y es un tema que recién está comenzando. Ignasi Alcalde señala varios de los temas nuevos que han surgido en este campo: la minería de datos educativos, el Machine Learning, la inteligencia empresarial (Business Intelligence) ligada a la educación, o los análisis de redes sociales. Todas ellas apuntan a “hacer visible para los usuarios la información ´invisible´ contenida en bases de datos educativos, para poder tener un juicio más informado y poder tomar decisiones más acertadas.” Sin embargo, el desarrollo de la big data en educación no está libre de controversia. Manejar y analizar gran cantidad de información pueden ayudar a personalizar el aprendizaje, atendiendo las necesidades y particularidades de cada estudiante, pero abre un conjunto de dilemas éticos. La big data permitiría saber tanto sobre cada individuo, que puede convertirse en una suerte de big brother, como en las distopías imaginadas (por ejemplo, 1984, de Orwell) con el fin de controlar y manipular a las personas.

La small data, en cambio, es ese conjunto de información que pueden conseguir los propios docentes u otros actores del sistema educativo, basada en observación e instrumentos menos sofisticados. Puede incluir auto-evaluaciones de los propios estudiantes, notas del profesor de su propio trabajo en clase, encuestas sencillas, observaciones hechas en clase, en el patio, en otros momentos de trabajo pedagógico. Recordaba, igualmente, el trabajo que se hacía en las escuelas rurales del Proyecto AprenDes, en San Martín, que comenzaban el año escolar, padres, docentes y estudiantes, haciendo un gran mapa o maqueta de la comunidad, identificando la escuela en relación al barrio, las casas de los estudiantes y otras instituciones de la localidad como el centro de salud, la comisaría y otras organizaciones comunales.

La small data se vincula con lo que conocemos como evaluación formativa (ver aquí: 1, 2, 3) pues no trata solo de mirar el impacto del proceso educativo (que llamamos evaluación sumativa), sino que evalúa para apoyar el proceso de aprendizaje. Como dice Córdova, la evaluación formativa “es una de las que ofrece mayor riqueza de datos útiles para comprender, en toda su amplitud y profundidad, el proceder de las personas y que permite, por lo tanto, la posibilidad de intervenir y perfeccionar su desenvolvimiento o actuación.”

No se trata de producir y analizar información como un fin en sí mismo. Se necesita información para responder a asuntos específicos que son de utilidad para hacer más eficiente, eficaz y pertinente la tarea educativa: ¿Cuál es la realidad familiar de los niños y niñas que vienen a esta escuela? ¿Qué están aprendiendo? ¿Cuáles son las metodologías y estrategias que mejor funcionan? El análisis de la big data nos ofrece información muy sofisticada, tendencias, correlaciones y factores asociados. Pero muchos de estos análisis no llegan a la escuela de forma que puedan ayudar a directivos y maestros a mejorar sus estrategias cotidianas, para el trabajo con cada uno de los estudiantes. En el Perú se hace un gran esfuerzo para devolver los resultados de la ECE a las escuelas y a las familias, pero no tengo claridad si estos reportes “personalizados” generan algún efecto en cambios específicos de estrategias de enseñanza o involucramiento de las familias.

Sahlberg señala que datos como los de PISA son clave a los decisores de política para mejorar los sistemas educativos. Pero el análisis de esta big data sin incluir la small data de los mismos docentes puede llevar a resultados no esperados en la práctica.  De hecho, en países como Finlandia, los docentes y todo el equipo de soporte de la escuela, recogen y analizan mucha información sobre los estudiantes y los aprendizajes. Sahlberg cree que ambas son necesarias, y la combinación adecuada de big data y small data consigue lo que se llama good data, buena información.

Esto requiere, además, nuevas habilidades que debemos impulsar con los docentes. En primer lugar, desarrolla un genuino interés por saber más de sus estudiantes con el fin de poder ayudarlos mejor en base a una revisión y análisis de la información existente y la que puedan conseguir sobre ellos. Segundo, reflexiona sobre su práctica docente de manera tal que, en función a evidencias concretas que recoge basadas en observaciones, revisiones y la relación con los estudiantes y sus familias, la va ajustando para hacerla más pertinente en función de los estudiantes concretos con los que trabaja. Y finalmente, está abierto hacia la realidad y contexto de la escuela y la comunidad, sabiendo que no puede enseñar siempre igual, sino que debe adaptarse a las condiciones cambiantes del contexto. Varias de estas habilidades han sido recogidas en el Marco del Buen Desempeño Docente[7], sobre todo en la competencia 1 (“Conoce y comprende las características de todos sus estudiantes y sus contextos, los contenidos disciplinares que enseña, los enfoques y procesos pedagógicos, con el propósito de promover capacidades de alto nivel y su formación integral”), la competencia 5 (“Evalúa permanentemente el aprendizaje de acuerdo con los objetivos institucionales previsto, para tomar decisiones y retroalimentar a sus estudiantes y al a comunidad educativa, teniendo en cuenta las diferencias individuales y los contextos culturales”) y la competencia 8 (Reflexiona sobre su práctica y experiencia institucional y desarrolla procesos de aprendizaje continuo de modo individual y colectivo, para construir y afirmar su identidad y responsabilidad profesional”).[1]

Es cierto que se requiere tiempo y recursos para hacer esto, pero hay formas muy concretas en que los docentes pueden producir y analizar información en el aula, y ninguno, no importa su situación, debería limitarse para no hacerlo. Rebecca Alber, en un artículo en Edutopia sugiere hacer pequeñas encuestas, evaluaciones de las sesiones de clase. Los maestros deben observar lo que sucede en el aula, con formatos sencillos, y aprovechar las tareas, proyectos y exámenes para conocer mejor a sus alumnos. Las escuelas deben tener un file de cada estudiante, y en ellos existe mucha información que puede ser valiosa para entender mejor su trayectoria escolar, sus problemas y sus logros. Es verdad que hay temas éticos y de confidencialidad en el manejo de la información personal del estudiante, pero si es manejada de manera apropiada y reservada, esta es una fuente muy importante de información para conocer el contexto de la vida de los estudiantes, sus necesidades, sus intereses, y ajustar el trabajo educativo para poder atenderlos mejor.

Rubin y Sahlberg dicen que, a la larga, lo que previene a muchos sistemas educativos en usar la small data en función de mejores aprendizajes, es la falta de confianza en la capacidad de los maestros y el criterio de la escuela para decidir mejor qué hacer y cómo hacerlo.

En una época inundada por la información, la escuela no puede estar al margen de ella ni beneficiarse de lo que ella puede aportar por hacer los aprendizajes más efectivos y pertinentes. Impulsemos comunidades profesionales de docentes que producen y usan adecuadamente la información disponible y difundamos las mejores prácticas.

 

[1] Si miramos a nivel de los desempeños, los que están más vinculados a este tema son el 1, 7, 9, 25, 34 y 36.


2 comentarios

Vivir juntos ¿cómo hacerlo en los nuevos contextos?

He estado leyendo el texto “Los desafíos de la Educación Básica en el siglo XXI” de Juan Carlos Tedesco que ha sido publicado en el nro 55 de la Revista Iberoamericana de Educación.

Tedesco centra su análisis en dos de los pilares del aprendizaje que son importantes en este siglo: aprender a aprender y aprender a vivir juntos. Su reflexión sobre las tendencias del nuevo capitalismo global son muy sugerentes y plantean retos importantes para la educación.

Dice Tedesco: “…en el nuevo capitalismo, la posibilidad de vivir juntos no constituye una consecuencia «natural» del orden social sino una aspiración que debe ser socialmente construida. La solidaridad que exige este nuevo capitalismo no es la solidaridad orgánica propia de la sociedad industrial, sino una solidaridad reflexiva, consciente, que debe ser asumida con grados muchos más altos de voluntarismo que en el pasado. En este contexto, algunos conceptos y debates tradicionales deben ser revisados. Así, por ejemplo, reforzar el vínculo entre educación y cohesión ya no puede ser considerado simplemente como una aspiración conservadora y reproductora del orden social dominante. A la inversa, promover estrategias educativas centradas en el desarrollo del individuo no constituye necesariamente un enfoque liberador, alternativo a las tendencias dominantes.” (p. 38)

En tal sentido, la formación ciudadana requieren analizar cómo se está planteando la convivencia social en nuestras sociedades. Hay una nueva sensibilidad desarrollada por la inmediatez que proponen las tecnologías y las redes sociales en Internet. Todo está más accesible pero no necesariamente más cerca. Tener cientos de amigos en Facebook o miles de seguidores en Twitter no lo hace a uno necesariamente más solidario, más conectado con el entorno, más comprometido con la justicia social. Son tareas que la escuela tiene que replantearse hoy…


Deja un comentario

Una más sobre la educación en Finlandia

En un reciente artículo de C. M. Rubin en Education News, presenta una entrevista a Tony Wagner, educador de amplia trayectoria, escritor y profesor de la universidad de Harvard, comentando un documental que ha hecho con Bob Compton, sobre el caso de Finlandia (“The Finland Phenomenon”)
 
Aquí una cita muy elocuente: [la traducción es mía]
 
Rubin: ¿Qué tipo de sistema educativo permitirá a un país tener las personas con las capacidades necesarias para competir globalmente?
 
Wagner: Un sistema educativo debe ser equitativo, accesible y flexible. La competitividad global requiere que todas las personas desarrollen las competencias para la vida y el trabajo, no sólo algunas personas. Esto significa que un sistema educativo exitoso debe ayudar a los jóvenes a descubrir sus talentos y construir sus vidas en torno a ellos. Comprensión lectora, matemáticas y capacidades científicas seguirán siendo importantes, pero su rol en cuanto “contenidos fundamentales” [‘core subjects’] en sistemas educativos competitivos enfrentarán el reto de la creatividad, las capacidades para trabajar en redes y la imaginación.
 
La entrevista completa puede ser leída aquí.
 
Pueden ver también la presentación del documental aquí: http://www.youtube.com/watch?v=bcC2l8zioIw


2 comentarios

Novedades en Brooklyn: aulas numerosas, más apoyo pedagógico

He estado leyendo con interés el artículo de Sharon Otterman en el New York Times titulado “60 First Graders, 4 Teachers, One Loud New Way To Learn” [60 estudiantes de primer grado, 4 maestros, una nueva y sonora manera de aprender]. En él se describe el experimento que se está haciendo en una escuela en una zona difícil de Brooklyn, NY, la New American Academy, en la que, en vez de asignar un maestro por cada 25 estudiantes, cuenta con 4 maestros para un grupo de 60 niños del primer grado (un maestro experimentado y tres maestros nuevos)

El modelo se mantendrá hasta el 5to grado y los maestros permanecerán con los mismos niños todos los años con el fin de reforzar los procesos en base a un conocimiento cercano de los estudiantes, muchos de los cuales vienen de familias pobres o tienen problemas de discapacidad física o emocional, y en varios casos, son violentos.

El trabajo con los niños implica movimiento, trabajo en grupos diversos que se arman y reagrupan cada 40 minutos. Muchos ven estas experiencias con expectativa. Si bien las sesiones de clase pueden parecer más ruidosas, se propicia que los niños aprendan unos de otros y, sobre todo, hay un trabajo más colaborativo entre los maestros que les permite resolver los problemas y apoyarse para evitar el estrés y apoyar mejor a los estudiantes.


1 comentario

Escuela Abierta: modelo de educación rural

Un reciente artículo de Pedro Gandolfo en El Mercurio me intrigó sobre un modelo de educación rural que no había escuchado antes: la escuela abierta.

(c) Fernando Bolaños

Según Gandolfo, el modelo de escuela abierta, “implica revertir el enfoque educativo y volcar la enseñanza escolar hacia la vida y para la vida. Mientras la educación escolar rural, en general, obedece a planes y programas de estudios, textos y guías de enseñanza elaborados e impuestos por la élite urbana moderna, ‘la escuela abierta’ propone un esfuerzo máximo de contextualización, abriendo la escuela rural hacia el entorno natural, familiar y social inmediato.”

He estado buscando en Internet más información sobre esta experiencia, que por lo visto es antigua, y es muy poco lo que he encontrado. Hay una breve presentación de Juan Oliger en la Revista Digital eRural del 2003, del cual cito algunos párrafos interesantes:

“¿ De que le sirve a un campesino haber asistido 6 u 8 años a la escuela, si cuando la abandona no ha aprendido nada de su medio, no se ha desarrollado como persona, y lo que es peor, se siente desvinculado de sus raíces y lo único que espera es emigrar a la ciudad, aumentando los cordones de miseria, la delincuencia y la frustración ?”

“Se crearon textos guías diseñados con la participación de los profesores y ensayando cada concepto con sus alumnos, para no caer en la inadecuación común que criticamos.  Los textos, estructurados en la lógica de la vida, en base a cuentos cortos, ejercicios y conceptos esenciales, con entrega de valores fundamentales, tuvieron gran acogida entre los escolares y permitió que los profesores ejercieran sin temor la metodología implícita en ellos.”

“Cada uno de esos niños se ha convertido en una persona, capaz de pensar, de hablar y de reír, de analizar, de criticar y de actuar en su medio, dispuesto a seguir adelante con sus estudios para saber más y ser más.  Ese es el cambio que se requiere para sacarlos de la pobreza en menos de una generación”


Deja un comentario

La promoción “misia”

 

“Quinto año de secundaria y aún no estábamos organizados para armar nuestras actividades de promoción… (  ) Las otras secciones del quinto año nos llevaban la delantera, pues sus padres desde el año anterior ya habían organizado su comité de trabajo, hicieron actividades y recogieron fondos económicos, tenían coordinaciones con el tutor, el auxiliar de educación y algunos profesores del colegio, mientras nosotros, nada de eso teníamos, siempre comentaban que el quinto año “E”, mi sección, -no tienen nada-, desde ese entonces nos llamaron la promoción “misia”, pues no teníamos directiva de padres, nuestro tutor pidió licencia por una semana y no regresó más, ni siquiera la promoción tenía nombre. Pienso que ese adjetivo nos motivo a organizarnos para afrontar ese reto…”

 

 Comparto con ustedes una nueva contribución de Danilo de la Cruz, docente de la Universidad Peruana Cayetano Heredia, quien esta vez cuenta sobre sus experiencia en el último año de la secundaria y las actividades de promoción, resaltando sobre todo la iniciativa y espíritu emprendedor de todos los compañeros. Es una mirada interesante y entretenida de este acontecimiento importante al final de la etapa escolar por la que pasan la mayoría de los estudiantes secundarios, tanto en colegios públicos como privados.

Pueden ver el texto completo de la historia aquí.


1 comentario

¿Más me pegas, más te quiero?

Muchos quedamos impactados con la noticia hace unos días del escolar que quedó parapléjico luego de una golpiza. El adolescente era continuamente molestado por sus compañeros, según se dice, “sólo por ser provinciano”. Luego de ello, algunos medios (ver Perú 21 acá y aquí) han hecho eco de las opiniones de algunos especialistas, mencionado incluso un estudio hecho por investigadores de la Universidad Mayor de San Marcos que revela que el 47% de los estudiantes de primaria han sufrido alguna forma de acoso entre pares o bullying.

El artículo del estudio puede revisarse aquí. Además de la cifra ya mencionada, se encontró que “el 34% de los agredidos no comunican a nadie la agresión; a un 65% de compañeros no les interesa defender a las víctimas y alrededor del 25% de maestros y padres de familia no reaccionan ni protegen a las víctimas permitiendo que este proceso continúe.” Este estudio que se realizó en el 2008 en escuelas de primaria de Lima y tres regiones del país (Ayacucho, Cusco y Junín) revela que no se le está dando la importancia que ya tiene en otros países de la región como Chile o El Salvador.

Tal como lo señalan los especialistas, este es un tema que no debe ser descuidado o dejar a la buena voluntad de los profesores o el director de la escuela. La única manera de abordar el problema del acoso de manera efectiva es mediante un trabajo inter-disciplinario y una coordinación estrecha entre la escuela, las familias y las autoridades.

Este es un tema que he tratado antes en este blog. Ver aquí y aquí. Ver también lo que Susana Frisancho ha escrito sobre este tema.