Intriga Personal

“Me apasiona la enseñanza; disfruto, quizá de un modo narcisista, induciendo en los demás el interés por problemas que me intrigan personalmente” Jerome Bruner


Deja un comentario

Grete DeAngelo: “Por esto enseño”

Grete DeAngelo

Grete DeAngelo

“No lo hago por la plata…. No lo hago por el reconocimiento… ( ) Bueno, estoy contenta de decirles (y decirte): lo hago por los chicos, y por mí.”

Así comienza su testimonio la maestra Grete DeAngelo, una profesora en la Escuela Preparatoria MMI, en Pennsylvania, Estados Unidos. Para ella es claro que trabajar con adolescentes no es un castigo, es un regalo, porque ve en ellos un gran potencial esperando volcarse en el mundo.
Esta visión positiva que tiene de sus estudiantes es la que le permite apreciar aquellas cosas que sólo se viven y experimentan en la adolescencia y de las que ella es testigo: las alegrías y tragedias del primer amor, sacar la licencia de conducir, la satisfacción de conseguir el primer trabajo y ganarse su propio dineros por primera vez, la lucha por hacerse independiente.

Ciertamente, la vida de los estudiantes debería ser la fuente primera para el aprendizaje de los chicos a esta edad. Y no, como sucede muchas veces, que la escuela está en ciertas cosas, y la vida de los chicos en otra parte. Los maestros y maestras que se involucran en los temas cotidianos de los chicos tienen más oportunidad de hacer más relevantes los temas del currículo y vincularlo con los temas que realmente les importa a los estudiantes y pueden llamar su atención y concentrar su interés.

Grete cree que, cada nuevo grupo de estudiantes que llegan a sus manos le devuelven la esperanza y optimismo. Reconoce que son la audiencia más difícil y que no van a fingir si están aburridos. Eso la obliga a mantenerse al día, en la música, en la tecnología y en el lenguaje que ellos usan. “Mis estudiantes cuestionan mis creencias cada día sobre temas en los que yo me sentía muy segura.” Por ello se animó a escribir su primera novela al final de sus 30 y cuando les contó a sus estudiantes que su libro iba a ser publicado, la aplaudieron y le dijeron que ellos también querían escribir libros. ¿No es como para llenar de orgullo a cualquier maestro que tus estudiantes quieran seguir tus pasos?

Maestras como Grete han en todas partes, también en el Perú. Un motivo más para sentirnos orgullosos de ellas y ellos, y para seguir trabajando para que todo el sistema educativo facilite y no haga más complicado el trabajo que realizan día a día, año tras año.


Deja un comentario

Maestras que cambian la vida

En la edición del 6 de mayo de Huffington Post en Internet salió una reseña de once líderes educativos en los EE.UU. que reconocen el rol que tuvieron sus maestros en su formación y cómo les cambió la vida.

Traduzco para ustedes la que más me gustó, la historia de Patrick Finley, subdirector de la Escuela Metropolitan Expeditionary Learning School.

“Aunque la mayoría de los maestros me vieron como un niño problema en la primaria, mi profesora de tercer grado, la Sra. Morris, vio algo diferente en mí. En su clase, por primera vez, sentí que una maestro estaba más interesada en encontrar algo que me motivara que tratar de mantenerme quieto con las hojas de trabajo. Ella me dio la oportunidad de hablar y buscó formas creativas de engancharme con el trabajo del aula. Por ello, cuando nosotros abrimos nuestra escuela algunos años atrás, le escribe una carta a la Sra. Morris para agradecerle por su paciencia e inspiración. Aunque habían pasado 30 años, ella me recordaba y tuvo no solo la gentileza de contestarme, sino que incluyó alguna fotos de nuestro grupo, porque eso es lo que ella es, una maestra de toda la vida que ama sus estudiantes y el tiempo que invirtió con ellos.”

Probablemente, es la historia de muchos. Y en estos tiempos en que, en muchos casos lo que se busca es la terapia para mantener tranquilo al inquieto, sumiso al curioso, contenido al creativo, no está de más aplaudir a todos aquellos maestros y maestras que ven más allá y acompañan a sus estudiantes para sacar lo mejor de ellos.


1 comentario

Se acabó el Mundial: una última reflexión

Se acabó el Mundial… Nos ha tenido en vilo durante durante muchos días y muchas tardes… Lo extrañaremos un poco. Pero, además de recordar buenos partidos y jugadores, podemos sacar provecho, en cuanto nos dice cosas sobre la vida ordinaria y sobre la educación.

Escuchaba, por ejemplo, el día de ayer una entrevista en la radio sobre los “avances tecnológicos” aceptados por la FIFA y cómo va a cambiar esto a manera como vemos el fútbol. Es verdad que la televisión y el re-play nos permiten ahora ver detalles que antes no se veían. Pero soy de los que creen que las tecnologías y sus mediciones no pueden transmitirnos toda la riqueza de este deporte, el desempeño de los equipos y de los jugadores, y mucho menos, la pasión, la emoción, la alegría de ganar el partido (o el Mundial) o la tristeza de perderlo. Por la misma razón el campeón puede sufrir la peor pérdida, y un equipo pequeño puede asestarle varios goles al que va adelante. Por eso creo que algunos norteamericanos, acostumbrados a deportes que se transmiten con flujos interminables de estadística (la velocidad de la pelota, el desempeño del jugador en los últimos 10, 50, 100 partidos, etc.) no lo entienden como tampoco pueden entender que un partido de fútbol haya sido extraordinario aunque pueda haber terminado empatado 0 a 0.

Pasa lo mismo en educación. El aprendizaje es un proceso personal irrepetible, influenciado por muchos factores. Los buenos maestros saben que sus estudiantes aprenden de manera distinta, con estilos y ritmos distintos. Un buen maestro es quien despliega una serie diversa de estrategias y experiencias que buscan interesar y motivar a los distintos estudiantes para generar aprendizajes. Por ello, las pruebas estandarizadas que se han ido desarrollando en varios países ayudan a medir aspectos de los aprendizajes pero no pueden medirlo todo. En Perú hay pruebas estandarizadas que miden comprensión lectora en 2do grado de primaria, pero no pueden medir el placer de leer, que es también algo que las maestras y maestros deben promover en sus estudiantes. Las pruebas estandarizadas miden competencias específicas, en un momento concreto del año, pero no pueden medir efectivamente el esfuerzo que hace el maestro, el desarrollo del niño y cómo puede ir avanzando en su progreso personal. Y, además, hay áreas más complicadas de medir como la educación ciudadana, el trabajo en equipo, el arte y otras competencias blandas en las que algunos países han hecho ensayos pero no es práctica usual.

No estoy en contra de las pruebas estandarizadas, pero creo que hay que darle su justo valor y no convertirlas en un fetiche. Ya lo han señalado expertos educacionales como Alfie Kohn o Deborah Meier en un país que, además, tiene mucha más experiencia y tecnología para aplicarlas regularmente. Las pruebas estandarizadas son importantes para ciertas decisiones de política pública y para definir algunas estrategias generales. Pero no pueden captar toda la riqueza del proceso educativo, que seguirá siendo el trabajo de las escuelas, en las que el director o directora y sus maestros tienen que buscar la manera de conseguir los objetivos esperados. Como ya decía, en educación los goles se meten en las escuelas, en cada aula. Y es el rol de todo el sistema educativo ayudar y darles instrumentos para que puedan buscar la mejor manera de hacer su trabajo.

La tecnología seguirá llegando al fútbol como a la educación. Pero que no nos haga olvidar de las cosas importantes. Algunos dicen que “lo que no se puede medir, no se puede gestionar”. Pero, ¿quién dice que todo se tiene que medir y todo se tiene que controlar? No dejemos que esta ilusión de medirlo todo ahogue el fútbol que seguiremos disfrutando y el trabajo de muchos maestros y maestras, que más allá de las pruebas estandarizadas hacen muchas cosas extraordinarias cada día.


2 comentarios

Novedades en Brooklyn: aulas numerosas, más apoyo pedagógico

He estado leyendo con interés el artículo de Sharon Otterman en el New York Times titulado “60 First Graders, 4 Teachers, One Loud New Way To Learn” [60 estudiantes de primer grado, 4 maestros, una nueva y sonora manera de aprender]. En él se describe el experimento que se está haciendo en una escuela en una zona difícil de Brooklyn, NY, la New American Academy, en la que, en vez de asignar un maestro por cada 25 estudiantes, cuenta con 4 maestros para un grupo de 60 niños del primer grado (un maestro experimentado y tres maestros nuevos)

El modelo se mantendrá hasta el 5to grado y los maestros permanecerán con los mismos niños todos los años con el fin de reforzar los procesos en base a un conocimiento cercano de los estudiantes, muchos de los cuales vienen de familias pobres o tienen problemas de discapacidad física o emocional, y en varios casos, son violentos.

El trabajo con los niños implica movimiento, trabajo en grupos diversos que se arman y reagrupan cada 40 minutos. Muchos ven estas experiencias con expectativa. Si bien las sesiones de clase pueden parecer más ruidosas, se propicia que los niños aprendan unos de otros y, sobre todo, hay un trabajo más colaborativo entre los maestros que les permite resolver los problemas y apoyarse para evitar el estrés y apoyar mejor a los estudiantes.


Deja un comentario

PISA, los EE.UU. y Shanghai

Siguen los análisis en diversos medios sobre los resultados de la prueba internacional PISA. José J. Brunner ha recogido varios enlaces de la discusión en Chile aquí, y el Grupo de Trabajo sobre Estándares y Evaluación

(c) AFP/Getty Images

Sin embargo, uno de los temas más discutidos ha sido el sorprendente desempeño de la ciudad de Shangai (China) que salió muy por encima, en todos los rubros, que los demás países y economías. Numerosos analistas en los EE.UU. han estado comentando sobre este punto, con la misma pasión cuando en los 60s la URSS se adelantó y puso el Sputnik en órbita, señalando que este es un indicio evidente del declive de la educación norteamericana frente al auge inminente de sus competidores en Asia.

No obstante, Diane Ravitch, en el blog Bridging Differences (“Another Look at PISA”) , con mayor mesura, sugiere dos puntos que hay que tener en cuenta para analizar por qué algunos han obtenido los mejores puntajes (en este caso, Shanghai y Finlandia): son sociedades que tienen sistemas escolares fuertes y no han caído en la tentación de la desregulación o la privatización. Sostiene, además, que no hay que olvidar un factor que afecta fuertemente los resultados: la pobreza infantil, que en los EE.UU. supera el 20%. Si se ajustaran  por nivel de pobreza (ver este artículo de Mel Riddeler), los resultados de los EE.UU. podrían ser mucho mejores (esto valdría también para Perú, por supuesto).

Walt Gardner se pregunta, además, si es justo comparar una ciudad (por más grande que Shanghai sea) con un país: “Shanghai difícilmente representa China dado que es un centro industrializado con muchas universidades modernas”. Pero, más alla de esto, aunque algunos autores alaban la disciplina y la orientación hacia resultados de las escuelas chinas (ver el artículo de David Barboza en el New York Times), otros hacen ver que justamente lo que limita a la educación en China es la débil orientación a la innovación, la creatividad, el desarrollo de habilidades sociales (ver a Jian Xueqin en este artículo del Wall Street Journal). Por lo visto, hay todavía mucho que discutir por delante…


Deja un comentario

¿Tan poco confiable es la investigación educativa?

Sugiero leer este artículo en Education Week: “A Bad Month for Education Research” http://blogs.edweek.org/edweek/inside-school-research/2010/05/april_was_a_bit…
En él se explica como diversos acontecimientos recientes muestran la poca confianza que otorgan los actores a los datos de la investigación educativa.

Posted via email from Cinco Esquinas


1 comentario

Escuelas Charter: ¿son tan buenas como dicen?

(c) Tomado de http://www.nber.org/

(c) Tomado de http://www.nber.org/

Hace unos días, el blog de PREAL llamó nuestra atención sobre el recientemente publicado estudio de Caroline Hoxby, una economista de la Universidad de Stanford, quien junto con un equipo ha terminado una evaluación sobre las llamadas “Escuelas Charter” de Nueva York. Dicho estudio, “How New York City’s Charter Schools Affect Achievement” (Cómo las Escuelas Charter de la ciudad de Nueva York afectan los logros), muestra que los estudiantes de dichas escuelas que han hecho toda la formación básica (de 1ro a 8vo) logran superar la brecha que tradicionalmente separa a las escuelas públicas de la ciudad y las escuelas de los suburbios más acomodados tales como Scarsdale (por eso se habla de la brecha Harlem-Scarsdale). Según el estudio la brecha se reduce en 86% en matemáticas y 66% en lenguaje (inglés). Sin embargo, los resultados no son tan exitosos cuando los estudiantes sólo han cursado algunos de los grados en este tipo de escuelas.

Sin embargo, no todos son alabanzas. Tal como ha sido reseñado en el Wall Street Journal, hay todavía críticos que piensan que los logros de las Escuelas Charter se deben a que atraen a los mejores estudiantes de las escuelas públicas. Sin embargo, la metodología de la lotería que explica Hoxby evita ese riesgo. En su evaluación ella ha analizado la información tanto de familias cuyos hijos fueron admitidos en las escuelas charter como aquellos que postularon y no fueron seleccionados por el sistema de lotería.