Intriga Personal

“Me apasiona la enseñanza; disfruto, quizá de un modo narcisista, induciendo en los demás el interés por problemas que me intrigan personalmente” Jerome Bruner


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Maestros Excelentes

Tomado de http://www.presidencia.gob.pe

Nadine Heredia: “El corazón de la reforma educativa en Perú es la revalorización de la carrera docente.”

Hoy estuve en el Foro Regional “Soluciones en Educación Hacia Profesores Excelentes”, organizado por el Banco Mundial y la Pontificia Universidad Católica del Perú en el que se presentó el estudio “Profesores Excelentes. Cómo mejorar el aprendizaje en América Latina y El Caribe”, elaborado por Barbara Bruns y Javier Luque. En el evento estuvieron presentes la Primera Dama Nadine Heredia, el Ministro de Educación Jaime Saavedra, el rector de la PUCP, Marcial Rubio y el Vicepresidente del Banco Mundial Jorge Familiar. El evento y el panel subsecuente estuvo moderado por el periodista Augusto Álvarez Rodrich.

El informe es interesante dado que describe el perfil de los maestros en América Latina y los cambios que se han producido en los últimos años. Usando una metodología validada en los EE.UU. (método Stallings) el estudio muestra que, en 7 países de la región, no más del 70% del tiempo de clases es empleado en la enseñanza o la interacción del maestro con los estudiantes; el resto del tiempo los maestros no están en clase o dedican el tiempo a asuntos que no tienen que ver con el aprendizaje. Se proponen diversas estrategias para reclutar mejores profesores, capacitarlos mejor, motivarlos para que mejoren su desempeño y cómo conseguir desarrollar esto que llaman “maestros de excelencia”.

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Profesores Excelentes

Es un trabajo que vale la pena revisar pues tiene un buen fundamento teórico, revisión de la literatura internacional y el trabajo de campo en 15,000 aulas que sustenta muchos de los resultados y propuestas. Bruns señala, con acierto, que hoy no es posible hacer política educativa sin datos.

Volvemos, pues a un tema mayor de la política educativa. No es posible lograr cambios efectivos en educación si no revaloramos a los maestros y si no hacemos lo necesario para contar con los mejores maestros. Esto implica varias cosas: por un lado, atraer mejores jóvenes a la carrera. Pero esto no basta para resolver el problema. Como señala Patricia Arregui, es difícil determina a priori quién será buen maestro, sólo a partir de su trayectoria de formación. Los maestros se convierten en tales en los primeros años de su ejercicio profesional y adquieren una identidad propia como docentes. Por ello, los programas de inducción para profesores principiantes son críticos, para evitar, como pasa en algunos países del Norte donde entre 30 y 50% de los docentes se retiran en esta etapa, no solo malos sino también potenciales buenos maestros que podrían llegar a serlo si tuvieran un poco más de apoyo y seguimiento.

Es necesario, igualmente, la colaboración entre colegas, una práctica muy difundida entre maestros de Finlandia y Ontario (Canadá) y que es una de las buenas prácticas en el proyecto Escuelas de Mañana de Río de Janeiro. En Perú se ha impulsado el acompañamiento pedagógico, sobre todo en escuelas rurales, y el impacto en logros de aprendizaje se ha visto en las pruebas ECE. El acompañamiento ha funcionado bien cuando el acompañante es otro maestro con experiencia que puede darle una retroalimentación adecuada a su colega y apoyarlo en sus prácticas pedagógicas.

Asimismo, es necesario seguir mejorando los salarios de los docentes. La Ley de Reforma Magisterial promulgada en el 2012 ha ordenado definitivamente el tema salarial, puesto a todos los maestros dentro de una misma carrera y simplificado todo el sistema de incentivos. Pero, a pesar de los incrementos, como lo ha señalado el mismo ministro Saavedra, los salarios de los docentes peruanos son más bajos que varios de sus pares latinoamericanos, la mitad del de sus colegas mexicanos o colombianos. Mientras los maestros sigan ganando menos de 1,300 soles como salario de entrada, será difícil atraer de manera real a los mejores profesionales a esta tarea.

Finalmente, un tema destacado por algunos de los comentarios al estudio es el carácter colectivo de la mejora docente. Como lo he señalado en un post anterior, no bastan héroes ni individualidades. Claudia Costin, nueva jefe de la división de Educación del Banco Mundial y antigua secretaria de educación de Río de Janeiro recordó que es arriesgado atribuir el éxito de un estudiante de tercer grado solamente a su maestro o maestra. Los docentes que le enseñaron antes, en primero o segundo tendrán seguramente parte del mérito. Por eso hay que insistir en incentivos colectivos y en el liderazgo del director de la escuela, que es crítico para crear la cultura escolar necesaria para mejorar el trabajo.

Grandes retos, por cierto, pero es bueno que miremos nuevamente a los maestros y pensemos en la centralidad de su rol para las auténticas reformas educativas, aquellas que parten del aula y trascienden a todo el sistema.


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Maestras que cambian la vida

En la edición del 6 de mayo de Huffington Post en Internet salió una reseña de once líderes educativos en los EE.UU. que reconocen el rol que tuvieron sus maestros en su formación y cómo les cambió la vida.

Traduzco para ustedes la que más me gustó, la historia de Patrick Finley, subdirector de la Escuela Metropolitan Expeditionary Learning School.

“Aunque la mayoría de los maestros me vieron como un niño problema en la primaria, mi profesora de tercer grado, la Sra. Morris, vio algo diferente en mí. En su clase, por primera vez, sentí que una maestro estaba más interesada en encontrar algo que me motivara que tratar de mantenerme quieto con las hojas de trabajo. Ella me dio la oportunidad de hablar y buscó formas creativas de engancharme con el trabajo del aula. Por ello, cuando nosotros abrimos nuestra escuela algunos años atrás, le escribe una carta a la Sra. Morris para agradecerle por su paciencia e inspiración. Aunque habían pasado 30 años, ella me recordaba y tuvo no solo la gentileza de contestarme, sino que incluyó alguna fotos de nuestro grupo, porque eso es lo que ella es, una maestra de toda la vida que ama sus estudiantes y el tiempo que invirtió con ellos.”

Probablemente, es la historia de muchos. Y en estos tiempos en que, en muchos casos lo que se busca es la terapia para mantener tranquilo al inquieto, sumiso al curioso, contenido al creativo, no está de más aplaudir a todos aquellos maestros y maestras que ven más allá y acompañan a sus estudiantes para sacar lo mejor de ellos.


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Se acabó el Mundial: una última reflexión

Se acabó el Mundial… Nos ha tenido en vilo durante durante muchos días y muchas tardes… Lo extrañaremos un poco. Pero, además de recordar buenos partidos y jugadores, podemos sacar provecho, en cuanto nos dice cosas sobre la vida ordinaria y sobre la educación.

Escuchaba, por ejemplo, el día de ayer una entrevista en la radio sobre los “avances tecnológicos” aceptados por la FIFA y cómo va a cambiar esto a manera como vemos el fútbol. Es verdad que la televisión y el re-play nos permiten ahora ver detalles que antes no se veían. Pero soy de los que creen que las tecnologías y sus mediciones no pueden transmitirnos toda la riqueza de este deporte, el desempeño de los equipos y de los jugadores, y mucho menos, la pasión, la emoción, la alegría de ganar el partido (o el Mundial) o la tristeza de perderlo. Por la misma razón el campeón puede sufrir la peor pérdida, y un equipo pequeño puede asestarle varios goles al que va adelante. Por eso creo que algunos norteamericanos, acostumbrados a deportes que se transmiten con flujos interminables de estadística (la velocidad de la pelota, el desempeño del jugador en los últimos 10, 50, 100 partidos, etc.) no lo entienden como tampoco pueden entender que un partido de fútbol haya sido extraordinario aunque pueda haber terminado empatado 0 a 0.

Pasa lo mismo en educación. El aprendizaje es un proceso personal irrepetible, influenciado por muchos factores. Los buenos maestros saben que sus estudiantes aprenden de manera distinta, con estilos y ritmos distintos. Un buen maestro es quien despliega una serie diversa de estrategias y experiencias que buscan interesar y motivar a los distintos estudiantes para generar aprendizajes. Por ello, las pruebas estandarizadas que se han ido desarrollando en varios países ayudan a medir aspectos de los aprendizajes pero no pueden medirlo todo. En Perú hay pruebas estandarizadas que miden comprensión lectora en 2do grado de primaria, pero no pueden medir el placer de leer, que es también algo que las maestras y maestros deben promover en sus estudiantes. Las pruebas estandarizadas miden competencias específicas, en un momento concreto del año, pero no pueden medir efectivamente el esfuerzo que hace el maestro, el desarrollo del niño y cómo puede ir avanzando en su progreso personal. Y, además, hay áreas más complicadas de medir como la educación ciudadana, el trabajo en equipo, el arte y otras competencias blandas en las que algunos países han hecho ensayos pero no es práctica usual.

No estoy en contra de las pruebas estandarizadas, pero creo que hay que darle su justo valor y no convertirlas en un fetiche. Ya lo han señalado expertos educacionales como Alfie Kohn o Deborah Meier en un país que, además, tiene mucha más experiencia y tecnología para aplicarlas regularmente. Las pruebas estandarizadas son importantes para ciertas decisiones de política pública y para definir algunas estrategias generales. Pero no pueden captar toda la riqueza del proceso educativo, que seguirá siendo el trabajo de las escuelas, en las que el director o directora y sus maestros tienen que buscar la manera de conseguir los objetivos esperados. Como ya decía, en educación los goles se meten en las escuelas, en cada aula. Y es el rol de todo el sistema educativo ayudar y darles instrumentos para que puedan buscar la mejor manera de hacer su trabajo.

La tecnología seguirá llegando al fútbol como a la educación. Pero que no nos haga olvidar de las cosas importantes. Algunos dicen que “lo que no se puede medir, no se puede gestionar”. Pero, ¿quién dice que todo se tiene que medir y todo se tiene que controlar? No dejemos que esta ilusión de medirlo todo ahogue el fútbol que seguiremos disfrutando y el trabajo de muchos maestros y maestras, que más allá de las pruebas estandarizadas hacen muchas cosas extraordinarias cada día.


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¿Es una ventaja ser bilingüe?

Una nota de Science Daily menciona un estudio de la Universidad de Pennsilvania en los EE.UU. que señala que las personas bilingües tienen ventaja sobre los monolingües en cierto tipo de habilidades tales como focalizar la atención en información relevante o hacer varias tareas a la vez (“multi-tasking”). El esfuerzo mental de pensar cómo decir algo en una u otra lengua es un ejercicio cotidiano de las personas bilingües que favorece el pensamiento.

Ellen Bialystok, investigadora de la Universidad de York, en Toronto, señala que esta mejora de las capacidades intelectuales aparece en varios grupos de edad. Los estudios en niños muestra que el bilinguismo permite que asumir el punto de vista del otro y la importancia de priorizar. En personas adultas, el bilinguismo previene de problemas que aparecen con el envejecimiento tales como el Alzheimer o la demencia senil.

Ver la nota completa aquí.


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Novedades en Brooklyn: aulas numerosas, más apoyo pedagógico

He estado leyendo con interés el artículo de Sharon Otterman en el New York Times titulado “60 First Graders, 4 Teachers, One Loud New Way To Learn” [60 estudiantes de primer grado, 4 maestros, una nueva y sonora manera de aprender]. En él se describe el experimento que se está haciendo en una escuela en una zona difícil de Brooklyn, NY, la New American Academy, en la que, en vez de asignar un maestro por cada 25 estudiantes, cuenta con 4 maestros para un grupo de 60 niños del primer grado (un maestro experimentado y tres maestros nuevos)

El modelo se mantendrá hasta el 5to grado y los maestros permanecerán con los mismos niños todos los años con el fin de reforzar los procesos en base a un conocimiento cercano de los estudiantes, muchos de los cuales vienen de familias pobres o tienen problemas de discapacidad física o emocional, y en varios casos, son violentos.

El trabajo con los niños implica movimiento, trabajo en grupos diversos que se arman y reagrupan cada 40 minutos. Muchos ven estas experiencias con expectativa. Si bien las sesiones de clase pueden parecer más ruidosas, se propicia que los niños aprendan unos de otros y, sobre todo, hay un trabajo más colaborativo entre los maestros que les permite resolver los problemas y apoyarse para evitar el estrés y apoyar mejor a los estudiantes.


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Escolaridad e imaginación

(c) Waterson / Quino

Mafalda y Calvin&Hobbes son mis preferidos. A pesar de que ya conozco muchas de las tiras casi de memoria, no dejar de sorprenderme. Y las espero todos los días en El Comercio, como este pasado sábado.

No es raro que el tema de la cultura escolar nos asombre mediante la genialidad de Bill Watterson y Quino. Calvin y Felipe son dos tipos opuestos, estereotipos del travieso y del angustiado. Pero son niños, al fin y cal cabo, y gracias a Dios la escolaridad no ha matado aún su capacidad de imaginación, de juego, de transgresión. Es cierto, cada uno lo vive a su manera, pero el efecto es el mismo. Y, sobre todo, es una llamada a la escuela, a los maestros, a revisar nuevamente los métodos, los ejercicios, las tareas, a ver si consiguen ser relevantes, pertinentes y estimulan la intriga y la curiosidad…


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Ingredientes para el cambio escolar

Roberto Barrientos, en su blog Pensando en Educación comenta un libro publicado a comienzos de este año titulado Organizing Schools for Improvement: Lessons from Chicago [Organizando escuelas para la mejora: lecciones de Chicago] escrito por Bryk, Sebring, Allensworth, Luppescu & Easton, del Consortium on School Research de la Universidad de Chicago. Luego de un amplio trabajo de campo con escuelas primarias, dichos autores concluyen que las razones para mejorar en lenguaje y matemáticas en un periodo de 7 años se debe principalmente a cinco factores esenciales: a)  el liderazgo del director; b) los vínculos entre la escuela y los padres de familia y comunidad; c) el desarrollo profesional del equipo de maestros; d) el clima de aprendizaje en las aulas; e) y la guía para mejorar la enseñanza.

Muchos de estos “ingredientes” de éxito no son desconocidos por nosotros, pero lo interesante del trabajo es que han podido medir  el impacto de dichos factores. Según ellos, las escuelas que mostraron fortalezas en los 5 aspectos tenían 10 veces más opciones de mejorar los resultados de los estudiantes en lenguaje y matemáticas que aquellas que sólo mostraban fortalezas en uno de los actores. El estudio también ha mostrado la interdependencia de los factores dado que, en los casos de las escuelas que mostraron una debilidad persistente en uno de los factores, esto sólo bloqueó para que se pudiera mejorar en algo los niveles de aprendizaje de los estudiantes.

Gracias, Roberto por la referencia a este trabajo. El prólogo del libro puede verse aquí. Hubo además un simposio en la misma Universidad de Chicago con los autores y he aquí algunos de los materiales de esa reunión.